Por qué Helium busca reglas claras con la Ley CLARITY

Cómo la ambigüedad regulatoria frena la innovación... y las empresas estadounidenses están pagando el pato

El viernes 17 de julio testifiqué ante el Subcomité de Activos Digitales del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes para respaldar la Ley CLARITY, un proyecto de ley sobre estructura de mercado que trazaría una línea clarísima entre los activos digitales que funcionan como inversiones y los tokens que impulsan a las redes activas.

Mi argumento fue contundente: sin esa línea divisoria, condenamos al fracaso a esta industria y a empresas como Helium, y no es una simple teoría. Ese fracaso golpea directamente a los desarrolladores que intentan cumplir con las normas, a las comunidades que se benefician de lo que ellos construyen y a la capacidad del país para retener el talento innovador aquí. La historia reciente de Helium Network demuestra exactamente lo que está en juego.

Mitos de las criptomonedas vs. la realidad cripto 

Cuando la gente escucha hablar de una "empresa de criptomonedas", muchos se imaginan el Salvaje Oeste: pura especulación, volatilidad, todo el riesgo del mundo y cero rendición de cuentas. En cambio, esto es lo que le pedí al Comité que visualizara: puntos de acceso inalámbrico, distribuidos en comunidades por todo Estados Unidos, brindando una cobertura real a personas reales, todos los días.

Helium Network es una infraestructura de telecomunicaciones física. Cuenta con más de 140,000 Hotspots activos instalados no por una operadora que gasta miles de millones en gastos de capital, sino por particulares, empresas y administradores de propiedades que colocaron equipos y los conectaron al servicio de internet que ya tenían. Nova Labs opera en los cincuenta estados, con una autorización de la FCC para ofrecer servicios interestatales e internacionales. Operadoras de la talla de T-Mobile y AT&T utilizan la red para canalizar el tráfico de millones de sus suscriptores a diario.

La tecnología blockchain es la que hace posible esta increíble coordinación. Se encarga de verificar que cada Hotspot ofrezca realmente la cobertura que promete, sin necesidad de que un intermediario central examine el trabajo. Y el token, HNT, funciona como el motor de incentivos: cuando un Hotspot transfiere datos para el suscriptor de una operadora, el protocolo compensa automáticamente a quien lo instaló basándose en el volumen medido y la calidad del servicio. Ninguna empresa decide a quién se le paga. El protocolo lo hace por sí solo.

La red ya demostró su valor

No le pedí al Comité que simplemente me creyera. Los datos están ahí y son hechos verificados.

Cuando el huracán Helene derribó el 80 por ciento de las torres de telefonía celular en las zonas más afectadas del oeste de Carolina del Norte, las balizas portátiles de Helium que funcionaban con enlace satelital volvieron a conectar a decenas de miles de dispositivos de residentes y equipos de rescate. 

En Redondo Beach, CA, una zona costera que atrae a más de un millón de visitantes al año pasó años sin una cobertura celular decente; la ciudad activó la descarga de Helium en sus equipos de Wi-Fi existentes y ahora conecta a más de 2,000 usuarios diarios, sin necesidad de hardware nuevo ni gastos de capital adicionales. 

Durante el Mardi Gras en Nueva Orleans, la infraestructura instalada por la comunidad absorbió un aumento del 550 por ciento en el tráfico de datos móviles. Este patrón se repite tanto en los fines de semana del Super Bowl como en los festivales de pueblos pequeños: cuando la red celular se satura, se cae o se bloquea, la red construida por la comunidad asume la carga de trabajo.

Esa misma infraestructura sirve hoy como base para los proyectos que presenté ante el Comité sobre dos grandes problemas de políticas públicas: mejorar la precisión de localización del 911 en interiores (donde actualmente menos del uno por ciento de las llamadas de emergencia inalámbricas proporcionan una dirección exacta para el despacho) y llevar banda ancha asequible a viviendas públicas, donde la Fundación Helium ya está en conversaciones iniciales con las autoridades de vivienda en California y buscando oportunidades piloto con NYCHA.

El costo de la ambigüedad

En Nova Labs conocemos de primera mano el costo de no tener reglas claras. En enero de 2025, la SEC demandó a la empresa alegando que la venta de hardware inalámbrico funcional que distribuía tokens por dar un servicio de red verificado equivalía a una oferta de valores no registrada. Tres meses después, la Comisión desestimó con perjuicio cada una de sus demandas sobre activos digitales.

Absolutamente nada cambió en nuestra red ni en nuestra conducta durante esos tres meses. Lo único que cambió fue la manera de interpretar las mismas reglas. Cuando la legalidad de una red de telecomunicaciones activa depende de quién la interprete, eso no es un marco regulatorio: es lanzar una moneda al aire. Y mientras la moneda estaba en el aire, gastamos años y valiosos recursos defendiendo demandas que el gobierno finalmente abandonó. Esos recursos bien pudieron usarse para instalar Hotspots, crear sistemas de comunicación de emergencia o expandir el acceso a banda ancha.

Nosotros (a duras penas) pudimos costear esa batalla. Pero la mayoría de los desarrolladores emergentes no pueden. La ambigüedad no protege a los inversores; lo que hace es filtrar y ahuyentar a las empresas que quieren cumplir las normas, dejando intactos a los malos actores (que de todos modos nunca tuvieron la intención de cumplir). Es comprensible que el público vea esta industria como el Salvaje Oeste porque la regulación sigue siendo confusa: los desarrolladores que quieren reglas claras no pueden conseguirlas, y los que deciden ignorarlas, simplemente no las necesitan.

Lo que la ley CLARITY vendría a solucionar 

La Ley CLARITY aborda esta problemática de frente. Trataría las distribuciones programáticas y automáticas de tokens —esas que compensan a los instaladores de Helium por dar un servicio verificado— como lo que realmente son: un pago por el trabajo realizado en una red activa, y no como un contrato de inversión. Esto asigna la supervisión de manera adecuada y convierte este trato en un derecho estatutario, en lugar de algo que las empresas tengan que andar defendiendo en los tribunales.

La Cámara de Representantes aprobó este proyecto de ley hace un año. La infraestructura que busca proteger ya está construida, ya atiende a millones de personas y ya está demostrando que las comunidades pueden ser dueñas de las redes de las que dependen en su día a día. 

Tener reglas claras y una regulación inteligente no va a frenar a esta industria, al contrario, la va a proteger y fortalecer. 

Sarah Aberg es la Directora Jurídica de Nova Labs, la empresa que creó y respalda Helium Network.

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© 2026 Nova Labs, Inc., que opera bajo el nombre comercial de Helium. Todos los derechos reservados.
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